6. Paciente del MD Anderson
¡Hola!
Estoy de vuelta para seguirles contando mi historia (recuerden que las palabras subrayadas tienen links para expandir los conceptos)
Si bien es cierto que en esta etapa (desde fines 2012 cuando el cáncer regresó) ya había tomado control de como quería vivirla tal como les conté antes, aún seguía solo recibiendo/haciendo lo que mis doctores me aconsejaban.
Para poder aplicar como paciente al MD Anderson conté con la inapreciable ayuda del personal de Oncosalud pues tienen convenios para referenciar pacientes y apoyar con todo el envío de muestras, reportes, etc; estos convenios incluyen la aplicación de todo lo que venga recetado por los doctores del MD Anderson; esto es vital pues al ser un hospital de investigación, el mayor de cáncer en el mundo, las recetas que aplican no se encuentran en las guías oficiales para los diferentes tipos de cáncer ( ellos son los que hacen estas guías así que saben mejor que nadie que es efectivo y que no lo es). También conté con la valiosa ayuda de mi entrañable amigo Rafo para poder agilizar los trámites de aceptación en el MD Anderson a través de un amigo suyo.
Esta etapa fué muy intensa en cuanto a descubrimientos que marcaron un antes y un después en mi vida, para comenzar antes de iniciar el viaje me contactó mi amigo Pablo para ofrecerme acompañarme en el viaje, así que juntos emprendimos el mismo; en Houston nos alojamos en un hotel cerca del hospital.
El MD Anderson está ubicado en lo que se conoce como el Distrito Médico por la gran profusión de hospitales en esa zona, conectados entre si por los medios de transporte y hasta por medios peatonales. A realizar el proceso de ingreso siempre me habían remarcado que lo más importante para ellos es el confort de los pacientes, y hasta que no lo viví me sonaba más a un buen deseo que a una realidad.
El día de mi primera cita tenía que pasar una serie de exámenes, dejar los CD’s que había llevado conmigo y pasar la primera consulta con el Oncólogo Clinico especialista en Timoma, el Dr. Saintigny; ya había visto el hospital por fuera el fin de semana pues llegamos sábado al mediodía, pero no tenía conciencia realmente de que se trataba.
Grande fue mi sorpresa al llegar al hospital, mi expectativa era un hospital como los que vemos en las series de TV, más avanzados y ordenados que los nuestros pero tampoco algo como lo que me encontré al llegar: para empezar era inmenso, en el ingreso exterior hay valet parking, mejor dicho, N personas haciendo de valet parking de recepción y otro tanto para la entrega de autos, una cuadra de paraderos para los Shuttles que son buses que dan vueltas entre los diferentes hospitales y los hoteles y albergues en los alrededores, personal del hospital orientando a los que llegan, otros a los que salen, parqueo para las bicicletas. Al ingresar al hall lo mismo, varios mostradores de orientación para personas, una biblioteca inmensa exclusiva para los acompañantes de los pacientes donde había libros, revistas, videos y películas que podían ver ahí o bien retirarlas previa firma, y todo esto dentro de un ambiente mucho más parecido al de un gran hotel de turistas que al que uno espera en un hospital.
Mi sorpresa siguió durante el día, los exámenes previos a la consulta fueron hechos de la manera más profesional posible, con ambientes dedicados y personal dedicado exclusivamente a que el paciente se sienta lo más cómodo posible con los procedimientos y con el mejor semblante del mundo. Igual atención tuve del Dr. Saintigny pues me dedicó todo el tiempo del mundo para contarle mi historia completa y se dedicó a absolver todas mis preguntas, inquietudes y temores, mostró gran sorpresa e interés por mi buen estado físico y los buenos resultados de los exámenes que hicieron, salvo claro por el hecho que los tumores estaban creciendo sin control; me explicó las diferentes opciones que teníamos para controlar el cáncer que se encontraba desbocado y me recomendó seguir un tratamiento en especial, en la etapa en la que se encuentra la ciencia hoy en día es que el comportamiento del cáncer no se clasifica en que órgano es atacado sino por la composición fundamental de las células cancerígenas; en mi caso el Timoma que tengo se comporta muy parecido a células de cáncer al pulmón, por lo que el tratamiento que me recomendó consistió en volver a aplicar Cisplatino y Pemetrexed por 6 sesiones cada tres semanas, después de las cuales debería entrar a mantenimiento ya sólo con Pemetrexed cada tres semanas. Yo ya había recibido Cisplatino la primera vez que recibí quimioterapias, y la complicación que trae es que es cardiotóxico, en ese momento mi corazón estaba en perfecto estado así que no hubo mayor problema en seguir la receta (de hecho la factura me llegó después, se los contaré más adelante). El acuerdo con el Dr. Saintigny fué el enviar los resultados de las tomografías cada 3 meses y sobre eso ir viendo, y regresar para un control un año después. Asimismo como había llevado todas las muestras de la biopsia hecha el 2011, el acordó en revisar todas las muestras para buscar una mutación específica en un gen que podría haber servido para recibir un tratamiento específico recién desarrollado, para lo cual me citó para una semana después.
Como teníamos el resto del día libre, decidimos almorzar dentro del hospital; grande nuevamente fue mi sorpresa al entrar al comedor, nuevamente parecía que nos encontrábamos en el comedor de un resort turístico con N opciones para los comensales, buffets, ensaladas, platos preparados al momento, bebidas de todo tipo, todo por un precio módico.
Hasta aqui, todo ya había sobrepasado mis expectativas de Servicio recibido en el MD Anderson pero aún faltaba más.
Medicina Integrativa #
Al llegar nos dieron unos brochures de Medicina Integrativa, que era un concepto novedoso para mi, lo que han hecho en este hospital es complementar a través de estudios científicos de la medicina alternativa (hierbas, terapias orientales, terapias de energia) con medicina complementaria (meditación, comida, ejercicios tipo pilates, tai-chi, baile, etc) en un manejo integral del paciente; en resumen, se trata de optimizar la salud, calidad de vida y los logros clínicos con todas las herramientas a nuestra disposición.
Esa tarde después de almorzar nos dirigimos al centro de medicina integrativa que dispone de dos bibliotecas llenas de material para el paciente en diferentes temas; así que aproveché para leer todo lo que me interesaba, tome todos los brochures y libros que pude y me presté un libro que se llama “The Three Minutes Meditator” que luego pude conseguir por internet pues era una edición ya antigua que; con el tiempo descubrí que estos shortcuts para los occidentales son útiles sólo parcialmente, ya les contaré de eso en otro post.
Es así que, ademas de leer, me inscribí en todas las clases que pude en esos días que estuve en Houston, atendí clases de yoga-baile, clases de yoga de la risa, un par de workshops sobre dieta y cuidados básicos; lamentablemente no hubo tiempo para todo, así que tuve que partir mi tiempo entre la biblioteca y las clases, tratando de cubrir lo máximo posible.
El día de la cita publiqué en el facebook que estaba en el hospital, y mi querido amigo Eduardo, amigo de la infancia, del colegio, quien se había ido a vivir a Japón cuando terminamos el colegio, me contactó preocupado por mi salud y me dijo que iba a ir a verme, llegó al día siguiente y pasamos unos dias maravillosos; igual que Rafo, que vive en Dallas, que agarró un avión y fué a pasar un par de días conmigo.
Así fué que, en una semana intensa en todo aspecto tuve la compañía de 3 de mis más entrañables amigos, que sin planearlo anticipadamente se dió todo para que me acompañen en esta experiencia, pudimos compartir un excelente desayuno los cuatro en un café francés, en un ambiente super relajado donde descubrimos que además de la amistad teníamos mucho más en común. Honestamente tenía muchos temores pues el cáncer estaba desbocado, pero entre la calidez y lo ofrecido por el hospital y su staff y la vital compañía de estos amigos, sumado esto a lo pendiente que estaban mi familia y amigos, logré retomar la confianza en que todo iba a salir bien.
Al llegar viernes nos fuimos a la casa de mi prima Lina y su ahora esposo Vern, fueron días también espectaculares que me sirvieron para relajarnos; el lunes fuimos con ellos a la consulta última con el Dr. Saintigny quien me agradeció por la gran cantidad de muestras que había llevado pues iba a servir para las investigaciones que hacen, y también me informó que no habían encontrado el gen específico que les comenté líneas arriba, asi es que después de finiquitar algunos trámites administrativos regresé a la biblioteca del Centro de Medicina Integrativa a continuar leyendo y recogiendo información; sólo nos quedaban un par de días más en la ciudad que aprovechamos para relajarnos y pasear un poco.
Aquí cenando con Lina, Vern y Pablo: 
Es así que esta visita marcó un hito para mi, un antes y un después, en cuanto no sólo a tener una opción médica en la cual confiaba, sino en conocer que la ciencia misma respaldaba tratamientos complementarios y alternativos como un manejo integral para el paciente; éstos tratamientos complementarios lo comencé a aplicar en los meses siguientes con excelentes resultados que les iré contando.
¡Gracias por leerme, seguimos en contacto!
¡Un abrazo!

