2. El Cáncer ataca por primera vez….(Parte II)
¡Hola!
Durante la etapa de quimioterapia tuve los siguientes efectos colaterales:
- Caída del cabello y de todos los vellos del cuerpo salvo cejas; en verano no había problema pero cuando llegó el otoño y luego el invierno tuve que ponerme gorro pues el frío entra por la cabeza (volví a vivir la sensación de frío en la cabeza pelada cuando me raparon la cabeza de cachimbo)
- Las venas por donde se realiza la infusión de la quimioterapia se “queman”, duelen y se ponen negras, una enfermera de Oncosalud al darse cuenta de este efecto en mi me recomendó que inmediatamente después de cada sesión me coloque extracto de sávila ; esta planta también conocida como sábila o Aloe Vera tiene propiedades anti-inflamatorias que se deben a un componente llamado aloe-emodin; se prepara cortando la hoja de sávila y dejando la hoja cortada en un balde con agua toda la noche para que bote el yodo que contiene, al día siguiente se pela el exterior y se utiliza el interior, se puede cortar y guardar en el refrigerador y usar a discreción tanto como desinflamante externo como para ingerir con jugos; ¡en mi caso fue muy efectivo su uso externo!
- Estreñimiento causado por las quimioterapias, que en esta etapa no llegué a aprender cómo manejar, salvo tomar lactulosa que ayuda pero no es lo mejor; tomar bastante agua, comer verduras y frutas en cantidades también ayuda.
- En una oportunidad el doctor de reemplazo que dejó el Dr. Samanez por un viaje determinó que previo a una quimioterapia era necesario que me apliquen unas ampollas estimulantes de la médula ósea para generar neutrófilos, que en lenguaje coloquial es estimular el sistema inmunológico, estas ampollas me causaron dolor en las articulaciones por varias semanas, ¡pero lo más triste es que no las necesitaba! me enteré de esto cuando el Dr. Samanez regresó de viaje, sólo necesitaba más tiempo para que mi sistema inmunológico se refuerce por sí mismo.
- Boqueras (las comisuras de los labios se partían) después de cada quimioterapia, esto lo manejaba con una crema para regenerar la piel.
- infección a la garganta después de cada quimioterapia, esto al principio lo manejé con pastillas para chupar, anti-inflamatorios, antibióticos reforzados con ácido clavulánico (esto se usa cuando el sistema inmunológico está muy bajo para evitar que la infección pase a mayores); huelga decir que aplicaba lo que era necesario según el estado de avance de la infección, siempre bajo la guía del Dr. Samanez; a partir de la tercera sesión de quimioterapia pasé a la medicina de mamá: echar violeta genciana en un trozo de algodón envuelto en el mango de una cuchara, y con ese “super hisopo” se toca la garganta, lengua y mejillas internas, ¡no se ingiere! , !ésto también demostró su efectividad, como cuando era niño!; lo complementé con gárgaras de bicarbonato, una cucharadita de té en agua tibia; el bicarbonato crea un medio alcalino y como se sabe las bacterias, virus y hongos crecen en medios ácidos por lo que es un excelente preventivo para las enfermedades de la vía aérea.
- Evité la gripe tomando shots de adecerol, que es una dosis de vitaminas A, C y D, de manera preventiva durante los 3-4 dias posteriores a una quimioterapia, esto me ayudó a evitar los resfriados.
- Hongos en diferentes partes de la piel que trataba con cremas.
- Hinchazón del cuerpo producida por los corticoides que venían en cada sesión de quimioterapia, esto es muy molesto y el cómo manejarlo es un capítulo aparte, pues recién aprendí a hacerlo hace unos pocos meses.
A pesar de que todo lo anterior puede sonar duro, nunca se presentaron todos los efectos al mismo tiempo, es más, siempre fueron efectos leves que pude manejar sin que lleguen a mayores; en adición nunca tuve náuseas, siempre pude comer aunque el hambre disminuía un poco por algunos días post-quimio, siempre comí las proteínas en forma de huevos y pescado (comer proteínas es fundamental, pues el cuerpo necesita reponer las células que la quimioterapia mata), verduras, frutas, menestras y cereales que necesitaba para mantenerme correctamente nutrido, me auto obligaba a comer así no tuviera hambre pues sabía que era vital para poder tener éxito con el tratamiento.
También en esta etapa siempre pude valerme por mi mismo para todas mis actividades, todos los días me levantaba a caminar por los alrededores de mi casa, es cierto que le debilidad causada por la quimioterapia estaba ahí pero nunca me postró; dormía bastante durante el día, de las 24 horas por lo menos dormía unas 12-15 horas.
El carácter me cambió, me torné muy impaciente, más que de costumbre, mi paciencia se agotaba casi de inmediato, antes me gustaba leer y durante esta etapa a pesar de tener mucho tiempo a mi disposición, me aburría rápidamente de cualquier lectura, tampoco soportaba ver películas pues me aburría a los pocos minutos por la lentitud de las tramas, solo soportaba ver series de máximo media hora de duración.
En esta etapa no hice nada de deporte y casi no salía pues andaba temeroso de contagiarme de alguna enfermedad dado que mi sistema inmunológico estaba muy deprimido como consecuencia de las quimioterapias.
A través de Alfredo Noriega, un joven profesional de mi equipo quien había enfrentado con éxito una leucemia un año antes, y de un colega de mi hermana, médico como ella, conocí al Dr. César Núñez, Inmunólogo enfocado y enfrascado en encontrar una cura para el cáncer y de quien fui paciente hasta el 2014; su enfoque y apertura para discutir las diferentes alternativas que se me ocurrían, o que amistades o conocidos me recomendaban, o que leía en algún texto siempre fueron y siguen siendo muy valiosas, su tratamiento agregó mucho valor desde el inicio y me permitió enfrentar los diversos efectos colaterales que los tratamientos me causaron; el consejo más valioso que me dio, de entre todos, fue que no busque información de mi cáncer en internet pues es información publicada sin control científico y en su gran mayoría muy pesimista; al cabo de algunos meses desoí el consejo y busqué en internet para en los primeros diez minutos de leer lo que la gente publicaba constatar que tenía razón, por lo que de inmediato dejé de buscar.
Fin Parte II
¡Gracias por leerme, seguimos en contacto!
¡Un abrazo!
Alfredo