5. Parecía estar libre de cáncer, pero….
¡Hola!
Después de unas semanas de descanso estoy de vuelta para seguirles contando mi historia…
Como les comenté en el post 3. El cáncer ataca por primera vez…, a finales del año 2011 quedé aparentemente libre de cáncer, según los controles trimestrales PetScan que me hacían en Oncosalud.
En el 2012 volví a mis actividades normales; ahora mirándolo de lejos puedo decir que lamentablemente no aprendí mi lección la primera vez, pues ese “volver a mis actividades normales” significó el regresar a la misma vorágine que había vivido anteriormente, con el estrés subyacente que implicaba el ritmo de vida que tenía.
Había literalmente olvidado la primera conversación que tuve con el Dr. Amorín, mi oncólogo cirujano, quien me había dicho que más allá de predisposición genética, alimentación, medio ambiente, etc., la causa fundamental del cáncer, de todos los tipos de cáncer, era el estrés, y me preguntó por episodios de estrés en mi vida; coincidentemente poco tiempo antes había terminado un episodio de alto estrés en mi vida que duró poco más de un año en el cual había estado en un trajín de viajes al extranjero semanales por trabajo, que me hicieron vivir en estrés, vivía literalmente en el avión y a la vez no vivía en ninguna parte, al comentarle este episodio al Dr. Amorín de inmediato lo correlacionó con la aparición del cáncer.
Volviendo al 2012 durante todo este año los controles trimestrales mostraban que no había más cáncer.
Hasta que, a fines de diciembre 2012 comencé a tener fiebres y malestar general que no tenían ninguna explicación, me hicieron diferentes exámenes para encontrar la causa de tales y ninguna dió positivo, hasta que en mi control de Enero con mi oncólogo clínico el Dr. Samanez me sugirió que realicemos una prueba terapéutica, se aplica cuando no se tiene evidencia cierta de la causa raíz de una condición clínica pero el doctor basado en su experiencia presume de que se podría tratar y basado en esa presunción aplica un tratamiento acorde, en caso el tratamiento surta efecto se confirma la presunción; en mi caso el cuadro de fiebres altas y malestares sugería que el cáncer había regresado pues es una condición que muchos pacientes presentan cuando hay recurrencia; acudimos a la prueba de tomar ibuprofeno tres veces al día por tres días, con lo cual la fiebre y las molestias desaparecieron.
Ante este resultado, el doctor Samanez solicitó adelantar el control trimestral que tocaba aún en marzo para realizarlo en Enero; los resultados mostraron efectivamente presencia de tumores, muy pequeños pero tumores al fin y al cabo en el pulmón derecho.
Acudí a consulta con el Dr. Amorín y barajamos algunas posibilidades para combatir este cáncer que había regresado, la cirugía quedó descartada pues implicaba extirpar por lo menos el lóbulo inferior del pulmón derecho sino el pulmón entero, sin embargo el grado de compromiso del mismo era mínimo, el pulmón estaba operativo y sano en más del 95%; por lo tanto, no era viable, en adición ya sabemos al día de hoy que el cáncer en sí mismo es sistémico, por lo que extraer un órgano no garantiza que no se presente nuevamente en algún otro; más aún, en caso se realice una cirugía de ese tipo que es mayor, el sistema inmunológico quedaría seriamente comprometido por la cantidad de antibióticos y corticoides que la operación implicaba, creando un ambiente propicio para que el cáncer progrese de forma incluso más agresiva.
También barajamos la opción de aplicar más radioterapia sin embargo no está recomendada para tratar la recurrencia de Timoma que yo estaba teniendo.
Finalmente, decidimos movernos según la guía oncológica para Timomas, aplicando lo que se denomina Segunda Línea, esto significa que las guías oncológicas que son desarrolladas y actualizadas por hospitales y centros de investigación contra el cáncer de todo el mundo, y que utilizan los oncólogos como referencia, contienen las diferentes alternativas para atacar el cáncer, siendo las primeras las más efectivas y menos tóxicas, en caso fallen o dejen de ser efectivas se toman las de segunda linea, y así sucesivamente.
Así, volví a las quimioterapias, una cada tres semanas; la primera en esta etapa la recibí en febrero 2013; y comenzaron los efectos colaterales, mucho más agudos que los que había tenido la primera vez.
La diferencia fundamental con respecto a la primera vez es que esta vez decidí no aislarme, sino incorporar tanto los tratamientos como el cáncer mismo como parte de mi rutina diaria; seguí asistiendo a trabajar y seguí realizando deporte de manera regular 5-6 veces por semana, además de mantener una alimentación en casa sana, tengo la suerte que mi oficina está cerca de mi casa por lo que puedo acudir a almorzar y regresar a mis labores.
A mediados de febrero 2013 me empezó una infección a la garganta; el médico que me atendió de primera mano me dió un medicamento, sin embargo al usarlo empeoré y estando en casa con fiebre por un par de días opté por llamar al doctor del seguro, vino una señorita con la mejor intención del mundo sin embargo por su corta edad no era experta en los temas, y en vez de recetarme un medicamento más fuerte que el que estaba tomando me convenció que lo mejor era tomar un medicamento más suave, llamado de primera linea para infecciones a la garganta; lo que pasó después es que la infección progresó a tal punto, ayudados por la nula efectividad del medicamento y mi sistema inmunológico deprimido, que me causó una esofagitis severa, pues la bacteria que estaba causando la infección de la garganta pudo invadir el esófago y allí se despachó a su gusto; en resumen, el esófago literalmente quedó pelado, sin recubrimiento, lo cual hizo imposible que pueda tragar alimentos sólidos o semi-sólidos pues el dolor al pasar la comida era muy elevado; terminé internado en la clínica por un par de semanas.
Al salir de la clínica en Marzo 2013 retomé las quimioterapias, sin embargo no mostraban ninguna efectividad, muy por el contrario los controles mostraban que los tumores crecían descontroladamente; con el Dr. Samanez decidimos movernos a quimioterapias de Tercera Línea pero éstas tampoco fueron efectivas; en este punto los protocolos eran cada vez más extensos y extenuantes, cada sesión de quimioterapia era de tres días y de varias horas cada día, y muy tóxicas pues literalmente me quedé sin un solo pelo en el cuerpo, salía extenuado de las mismas y me tomaba un par de días de descanso para recuperarme y volver a mis actividades, sin embargo el mismo hecho de haber mantenido mi actividad normal dentro de lo que cabe me permitió mantener siempre un estado clínico óptimo a pesar de todo lo que estaba pasando, siempre pude mantener mi apetito sin tener náuseas y mi nivel de energía siempre se mantuvo alto.
En abril 2013 hicimos una reunión con el equipo directivo de Finanzas de Backus en Cuzco, este viaje implicaba actividades de team building, canotaje para ser más específico; recuerdo haber consultado con el Dr. Nuñez sobre la conveniencia de hacer canotaje o no pues siempre uno termina metido en el río y tragando agua y me preocupaba mi bajo nivel de defensas, sin embargo su recomendación fue la mejor que pude recibir: haz lo que quieras, diviértete y no pasará nada, y fue exactamente lo que hice; tal como habia pensado, caí al río, tragué mucha agua y efectivamente no me pasó absolutamente nada.
En Mayo 2013, ante la nula efectividad de las quimioterapias y el avance descontrolado del cáncer, el Dr. Samanez me sugirió que vaya al MD Anderson Hospital, el mayor hospital de investigación contra el cáncer de USA y del mundo.
¡Les dejo unas fotos de esa época, gracias por leerme, seguimos en contacto!
¡Un abrazo!
Alfredo


