8. Cuando casi tiro la toalla
¡Hola!
A partir de Setiembre 2013 inicié las quimioterapias de mantenimiento, una sesión con Pemetrexed cada 3 semanas, que toma aproximadamente dos horas entre el suero pre, post y la misma aplicación toma aproximadamente dos horas por vez; la aplicación en sí es simple y llevadera.
Sin embargo, los efectos post quimioterapia si eran un poco más pesados, nunca llegaron a postrarme pero el malestar permanente si es bastante molesto, me tomaba entre semana y media y dos semanas el recuperarme, y en la tercera semana cuando esta recién volviendo a recuperar mi calidad de vida nuevamente tenía que volver a recibir el tratamiento.
Los efectos colaterales eran la falta de sueño, solo podía dormir de corrido un par de horas como máximo y durante la primera semana con suerte llegaba a dormir hasta 4 horas por noche; también sentía por varios días un malestar permanente parecido a cuando se tiene fiebre alta, y el estómago se alteraba.
Cada sesión de quimioterapia implica una toma de sangre previa y la consulta con el Dr. Samanez para revisar resultados y estado clínico en general.
Los controles con Tomografías los hacíamos cada tres meses; en ese tiempo entre controles el resultado era que si bien es cierto los tumores crecían lo hacían dentro del rango considerado estable, menor al 10% de variación, por lo que se consideraba que estaba controlado.
En resumen: los resultados eran buenos, pero el ritmo era demasiado intenso; un año después en Agosto 2014 dije hasta aquí nada mas pues prácticamente vivía inmerso en efectos colaterales y cuando recién estaba comenzando a retomar mi vida volvía a pasar por tratamiento; justo cuando estaba por informarle al Dr. Samanez mi decisión, mis padres coincidentemente volvieron de haber pasado unas semanas de vacaciones en la tierra de mi mamá, Rioja, en el Departamento de San Martin, y apenas llegaron me contaron la historia de un amigo de la niñez de mi mamá, que hacía unos años fue diagnosticado de cáncer a la próstata y que se había curado con unas hierbas de la zona, así que decidí ir a visitarlo para escuchar su historia de primera mano.
Un par de semanas después me embarqué a Rioja, donde conocí al Sr. Amner Alva quien me contó su historia: En ese momento el tenía 75 años, y su estado físico externo era de una persona de 60 años, se veía muy saludable y vital; cuando le detectaron el cáncer tenía 70 años, fue operado para extirpar la próstata, empezó a recibir radioterapia y aproximadamente a mitad del tratamiento tuvieron que parar pues su estado general era demasiado débil, se recuperó en un par de semanas y continuaron hasta terminar el tratamiento, estaba tan debilitado en ese momento que su oncólogo lo envió a casa a morir; su esposa había tenido acceso en su juventud a unas hierbas y extractos de fruta que comenzó a darle, a través de los cuales recuperó su vitalidad y lozanía, y nunca más volvió el cáncer.
El Sr. Amner Alva me proporcionó las recetas que comencé a tomar ni bien regresé a Lima, consistía en dos grupos:
Extracto en ayunas: una betarraga, una zanahoria, una manzana verde.
Agua de tiempo: Preparar 1 litro de agua que hierva primero, agregar: 2 hojas de Guanábana (graviola), 3 hojas de Achiote y un poco de raíz de Palma Aceitera que se consigue en Yurimaguas, tamaño de una separación entre pulgar e índice, se conoce como Shuychonta; a todo este preparado se le agrega limón y azúcar al gusto y se toma durante el día.
Al regresar a Lima asistí a mi consulta mensual con el Dr. Samanez, le comuniqué mi decisión de no seguir recibiendo quimioterapias y le dí mis razones, el entendió completamente y como les había dicho en posts previos es bastante abierto, por lo que en la conversación me sugirió que hagamos una prueba, de disminuir al mínimo la concentración de Pemetrexed y ampliar la frecuencia de aplicación de 3 a 4 semanas; acepté la propuesta y la implementamos de inmediato.
La suma de ambos cambios marcaron un antes y un después, pues los efectos colaterales en vez de durar casi dos semanas pasaron a durar sólo una semana, y la ampliación de frecuencia influyó en que pueda disfrutar de una vida con calidad por mucho más tiempo.
Es así que, en mi siguiente consulta con el Dr. Samanez, le pedí que regresemos a la concentración máxima de Pemetrexed pero que mantengamos la frecuencia de cada 4 semanas.
Así fue que estuve a punto de tirar la toalla, y gracias a una conjunción de decisiones y eventos pude mitigar los efectos colaterales y disfrutar de una calidad de vida prácticamente como si no tuviera cáncer.
Aquí les dejo una foto de esa época con mi hijo.
¡Gracias por leerme, seguimos en contacto!
¡Un abrazo!
Alfredo
